El blog de "economía para ciudadanos de a pie" surge con la intención de facilitar información y criterios que ayuden a las personas a tomar decisiones eficientes en situaciones económicas habituales pero complejas. Por otra parte, también habrá aportaciones sobre ideas, conceptos o argumentos que faciliten el debate y el entendimiento de los acontecimientos económicos que tienen presencia, más o menos observada, en la vida de la gente.

En definitiva, este blog quiere ayudar a que los ciudadanos ejerzan y piensen en sus derechos y en los de los demás.

Consideraciones que hay que hacer antes de pedir una hipoteca

La decisión de comprar una casa es una de las más importantes de la vida de una persona. En España un porcentaje muy elevado de la población decide comprar una vivienda en lugar de alquilarla, y el acceso al crédito bancario es una clara explicación de ese comportamiento, sobre todo si se compara con otros países no europeos.


Pero cuando vamos a pedir una hipoteca hay que considerar con rigor una serie de aspectos y analizar distintas alternativas, ¿cuáles son las más importantes?, estas:

  1. Importe que se solicita.- El menor posible. Hubo un tiempo en el que las entidades financieras tenían como criterio no dar más del 70% del valor de compra o de tasación, eso era lo razonable para los acreedores, para el deudor lo mejor es no serlo o que la deuda sea cuanto más baja mejor. Es preferible ahorrar durante unos años previos o pedir a la familia antes que aumentar una deuda que se devuelve en muchos años. Si este argumento austero no fuera suficiente, tenemos que pensar que a igual plazo cuanto mayor sea el importe más intereses pagamos.
  2. Moneda.- En euros. Ya se han pasado los tiempos en que los listillos pedían créditos en yenes - menudo desastre - , pero pueden volver. Con el dólar o con cualquier otra moneda, siempre hay que decir que no, en euros no hay variación del tipo de cambio. El plazo de un crédito hipotecario es suficientemente largo como para que nos fiemos de divisas que dependen de economías que desconocemos y cuya situación financiera relativa con las demás economías puede cambiar.
  3. Plazo.- Otra vez lo mismo, el menor posible. Es una pena que el interesado en endeudarse no dedique una tarde a jugar con un calculador de hipotecas para ver como suben los intereses cuando el pazo se alarga. Si el crédito es por el total de la compra, el plazo de 40 años y el tipo de interés entorno al 4% se puede duplicar el precio de la casa por los intereses pagados.
  4. Tipo de interés.- Los tipos pueden ser fijos o variables, la oferta de tipos fijo siempre es más elevada que la de variable, y estos no han dejado de bajar en los últimos treinta años. ¿Podrán subir exageradamente en el futuro?, si el entorno económico es estable en Europa no tiene porqué. Otra cuestión importante con los tipos de interés es el indicador de referencia. El más beneficioso es el euribor, pero en muchas ocasiones las entidades financieras intentan ofrecer otros creados por ellas que son mucho más elevados. No se debe trabajar con entidades que ofrezcan referencia CECA u otros indicadores que están hechos simplemente para encarecer el coste.
  5. Cuota que hay que pagar.- Ya tengo el importe, el plazo, el tipo de interés...¿puedo pagar la cuota mensual?, ¿podré pagar si perdemos un trabajo en casa?, ¿me va a quedar algo para comer...?. Preguntas todas que deben tener respuesta.
  6. Avales y otras garantías.- La hipoteca es una fórmula legal para asegurar que el prestamista puede resarcirse de un impago, por lo que no se deben aceptar otras formas de garantizar el buen fin del crédito. Que avalen los padres no es de recibo.
  7. Seguros.- Es normal que la entidad financiera aproveche el momento de la concesión para colocar varios seguros a precios desorbitados, en ocasiones no se pueden reducir, es mejor dejarlo para la renovación del primer año, bajándolos drásticamente.
  8. Amortización anticipada.- Si la situación económica particular mejora según pasan los años, nuestro consejo es eliminar parte de la hipoteca. Hay dos fórmulas, reducir cuota o reducir plazo, cualquiera es buena pero que no tenga comisión de devolución anticipada o que sea muy baja.
  9. Domiciliación de nóminas.- Es normal que haya que domiciliar las nóminas, si eso incomoda se puede cambiar más adelante aunque eso puede suponer perder la confianza del banco para otras operaciones posteriores vinculadas con la vivienda. No tiene mayor importancia.
  10. Ahorro complementario.- Siempre es bueno tener un fondo de ahorro, propio o familiar, de al menos un año de las cuotas.
  11. Ventajas fiscales.- Olvídense de las ventajas fiscales en el IRPF en su parte estatal, pero no de las autonómicas o de las que tienen las viviendas de protección oficial. Son cambiantes por autonomías, no se deben olvidar.

Autor: D. Reinolfo Ortiz Gómez
Empresario

Mi abuelo era especulador de huevos.

"Efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios", "Comerciar, traficar", "Procurar provecho o ganancia fuera del tráfico mercantil". "Se aplica a la persona que compra bienes cuyos precios se espera que suban a corto plazo con el único fin de venderlos oportunamente y obtener beneficios", todo esto dice el diccionario de la RAE.

Si buscamos sinónimos en cualquier manual aparece una aproximación mejor al sentido común - entendido como cotidiano -: traficante, negociante, estraperlista, estafador, usurero, acaparador..., lo que nos da un buen ejemplo de que lo que acontece en economía es bastante más complejo de lo que la gente piensa habitualmente. El sentido común aquí aparece como un sentido vulgar, arrasado por años de influencias de pensamiento dominante, religioso y político.

En el pueblo de Soria en el que se instaló en el año 1925, después de casarse, decidió dedicarse al comercio. Supongo que sus pretensiones eran modestas, algo había que hacer para sacar la familia adelante. Otro de sus hermanos era comerciante en un pueblo próximo y no le iba mal, además no quería ser agricultor, y la milicia y el clero no eran de su agrado, nunca sintió la llamada de esas vocaciones. El trabajo público exigía una formación que no tenía y tampoco sus padres tuvieron acceso a los contactos adecuados para acabar trabajando en el Ayuntamiento, o en la capital como contratado en abastos.

El empuje cotidiano lo llevó a fundar una tienda de ultramarinos, como otras que ya existían, pero la suya sería diferente, más completa, la mejor. La ubicó en la calle principal, en la carretera que atravesaba el pueblo camino de Aranda de Duero viniendo de El Burgo de Osma. En la fachada anunciaba: Santiago Gómez, "El Pintao". "Vinos Ultramarinos Paquetería Ferretería Muebles". En una amplia y aseada planta baja colocó lo mejor que pudo la mayor parte de lo que vendía, y en el almacén trasero guardó lo más voluminoso y lo menos solicitado diariamente.

Se podían comprar latas grandes de chicharro en escabeche y de atún en aceite, sardinas en latas pequeñas y también en salazón, traídas en barricas. El ferrocarril permitía el abastecimiento de pescado fresco, directamente desde Vigo, había merluza, pescadilla, congrio, bertorella, bonito, besugo y numerosos peces de tamaño pequeño, todo tipo de legumbres, huevos de "calidad superior", aceitunas de varias procedencias, aceite de Jaén, vino de Cariñena y de La Mancha, naranjas y plátanos, patatas y cebollas, las hortalizas que daban la huertas del Duero y, fuera de temporada, otras que venían de la Rioja y Navarra, castañas, avellanas, almendras y nueces, arroz, leche condensada y caramelos, en las especias nunca faltaban los sacos de pimentón, el clavo, cajitas de azafrán y la pimienta.

Y eso era una parte. Suministraba material de construcción - tejas, cemento, ladrillos... -, escobas, cubos, cacerolas, sartenes, cubiertos, platos y vasos, ropa de señora y caballero, alpargatas, muebles, trébedes para los pucheros, cubas para el vino, material de ferretería, bicicletas, con sus parches, gomas y bombas de aire, cuadernos, pinturas y lapiceros para los niños, piensos, sal al por mayor, en sacos y en bolas, para los panaderos y los animales, cestos para vendimiar...

Aunque pudiera parecer que vendía de todo, no era así. No vendía harina, pan, leche fresca, carne ni sifones y gaseosas, esos productos se compraban en la harinera, las cinco panaderías que existían, la vaquería, las múltiples carnicerías y en la fábrica de sifones y gaseosas, única por la zona.

Mi abuelo también era único en la comarca. A finales de los años cuarenta compraba en los pueblos de los alrededores los huevos de "calidad superior" de los pequeños agricultores y los mandaba en tren a Barcelona y Madrid. En los años cincuenta ya tenía tiendas especializadas en las dos grandes ciudades de España.

En los festejos del Corpus Christi, año tras año, se editaba una revista especial que recogía el programa de los actos religiosos y las actividades de entretenimiento, abarrotada de publicidad de los comerciantes que pagaban los gastos de las fiestas. Mi abuelo, una vez consolidó su posición, se anunciaba así: "Santiago Gómez Parra, El Pintao, especulador de huevos".

La historia de mi abuelo es la de tantos comerciantes e industriales que se dedicaron por necesidad y con pasión a una actividad que solucionaba las necesidades de su familia y de sus conciudadanos. Pasado el tiempo, ya en el siglo XXI, hay que defender que el uso del término se utilice en una mayoría de casos de modo incorrecto, a veces lacerante, otras descalificativo, pero pocas veces dejando una duda sobre el papel beneficioso de aquellos que compran y venden con el afán de ganar dinero satisfaciendo las necesidades más básicas de los que le rodean.

También dice la RAE sobre especular "meditar, reflexionar con hondura, teorizar", y a renglón seguido "Perderse en sutilezas o hipótesis sin base real".

Meditemos y reflexionemos, ubiquémonos, y defendamos el sentido común sin sutilezas.

D. Reinolfo Ortiz Gómez
Empresario